Wednesday, January 4, 2012

OUT OF SIGHT, OUT OF MIND

Last month, two discussions regarding Latino actors and Latino representation on stage took place in national newspapers, facebook, and in different blogs.

The issue regarding Latino actors has to do with a casting choice by Theatreworks in Connecticut who decided to cast the main two leads of the play, The Motherfucker with the Hat with two Anglo American actors when the roles were created for two Latino (Puerto Rican to be exact) actors.

The issue regarding Latino representation has to do with the renaming of two characters in Much Ado About Nothing, where the producing team decided to place the play in Cuba and named two characters Juan Frijoles and Juan Huevos.

In both cases, Latino Theatre artist, as well as Stephen Adly Guirgus, author of “The Hat,” spoke loudly about their disagreements with the choices made by both theatre companies.

Theatreworks defended its position given different explanations and went on to have the run of the show, while Shakespeare Theatre Company in Washington, DC decided to go back to the original name of the characters and made the necessary changes to the program.

While one company took action and another ignored the people’s outcry, the most important aspect about these events is not what they did or how it was resolved but rather that they did it in the first place.

Since 9/11, Latino people have been the escape goat for American politics. We are immigrants and therefore we’re a danger to national security. We’re also “Illegal” in the country and therefore a burden to it.

Politicians have used immigration as a platform to run for governors, senators, and presidents. Unfortunately, most politicians have used the immigration issue to gain the confidence of conservative constituents who believe immigrants (Latinos) do not belong in this country and therefore need to be ‘send back to where they came from.’

Another aspect that has played out in our nation is the issue of race. When most people talk about race, they talk about it in terms of “Black people and White people.” For some reason, we, the brown people are not part of the equation. When this happens, we Latinos are placed in the back burner and slowly we start to disappear from people’s consciousness. The only reason why we seem to be present in people’s minds is because of immigration, and as we know, that is a bad thing.

So, when we as a Latino community and culture, are place at the back of the bus and are ignored and only acknowledge for negative emphasis, we lose credibility and strength. We lose our voice and our visibility. And suddenly, as the saying goes, we are “out of sight and out of mind.”

To me, these two examples are reasons why theatre companies are able to cast white actors in Latino roles and rename characters with insensitive Latino stereotypes. They know we are here but we are not really in their consciousness. So to them, it is easy to make decisions like the aforementioned without really thinking of the consequences.

This phenomenon happened to the Asian American community back in the 90s, when Broadway brought to the stage Miss Saigon and the role of The Engineer was given to Jonathan Pryce, an English white actor instead of an Asian Actor. At the time, playwright David Henry Hwang took issue with such decision through letters, protests and strikes. At the end, Mr. Hwang’s efforts did not change the producing team’s decision and Mr. Pryce went on to receive a Tony for his performance.

In the long run, however, David Henry Hwang’s efforts came on top because thanks to such actions, Asian American theatre artists have received the respect they deserved and since then have been in people’s consciousness, thus in theatre companies’ minds.

********************************** ESPAÑOL ********************************************
No one dares to use an Asian stereotype on stage, nor do they dare to cast a non-Asian in an Asian role. And if they do, the Asian community presses a red button and solutions are made even before a show goes into rehearsals. I know I’ve seen it.

The Asian community, like the Black community, has a voice and representation on Broadway thanks to the efforts of their theatre artists. We as Latinos, however, haven’t been able to break the invisible shield that keeps “the other” from reaching Broadway.  We have been able to sneak in and out without much controversy, but we really haven’t been able to leave a print on the Great White Way.

This is yet another reason why theatre companies feel they can do as they please with the Latino community and its culture. After all, if we’re out of sight, we’re out of mind and no one will really care about us, right?  


El mes pasado, una discusión acerca de actores latinos y otra acerca de la representación de latinos en el teatro se llevó a cabo en los periódicos nacionales, facebook, y en diferentes blogs.

El problema acerca de actores latinos tiene que ver con el ‘casting’ por la compañía TheatreWorks en la ciudad de Connecticut, los cuales decidieron darle los papeles principales en la obra, “The Motherfucker with the Hat” a dos actores anglo-sajones en lugar de a dos actores latinos (Puerto Roqueños para ser exactos.)

El problema acerca de la representación de latinos en el teatro tiene que ver con cambiar los nombres de dos personajes en la obra Much Ado About Nothing, donde la producción decidió ubicar la obra en Cuba y nombrar a dos personajes Juan Frijoles y Juan Huevos.

En los dos casos, los teatros, al igual que el dramaturgo Stephen Adly Guirgus, autor de “The Hat,” pronunciaron su desacuerdo con las decisiones tomadas por las dos compañías de teatro.

Theatreworks defendió su posición dando varias explicaciones y continuó presentando la obra, mientras que la Compañía Teatral de Shakespeare de la Ciudad de Washington decidió regresar a los nombres originales e hizo los cambios necesarios en los programas de la función.

Mientras que una compañía decidió escuchar las quejas, otra decidió ignorarlas. El aspecto más importante de estos eventos no es lo que las compañías hicieron ni como se resolvieron o no los eventos, sino el hecho de que estas cosas llegaron a pasar.

Desde los ataques de Septiembre 11, los latinos han sido utilizados como el chivo expiatorio dentro de la política Norte Americana. Somos inmigrantes y por lo tanto un peligro para la seguridad nacional. Y como somos “ilegales” en este país también somos un estorbo.

Los políticos han utilizado la inmigración como tema en sus plataformas cuando están tratando de llegar a ser gobernadores, senadores y presidentes. Desafortunadamente, la mayoría de los políticos han utilizado el tema migratorio para obtener la confianza de constituyentes conservativos que creen que los inmigrantes (latinos) no pertenecen a este país y por lo tanto deben ser mandados de regreso a sus países de origen.

Otro aspecto que se ha presentado en el país tiene que ver con el racismo. Cuando la mayoría de las personas hablan acerca del racismo lo hacen en términos de ‘gente negra y gente blanca.’ Por alguna razón, nosotros, los cafecitos, no somos parte de la ecuación. Cuando esto pasa, a nosotros los latinos se nos ignora y poco a poco desaparecemos de la conciencia del público. Y la única razón por la cual parecemos estar presente en las mentes de los demás, es por la inmigración, y como lo sabemos, eso no es tan bueno.

Cuando nosotros como comunidad latina y cultura se nos posiciona hasta el fondo de la habitación, somos ignorados, y solo se nos toma en cuenta para subrayar lo negativo, perdemos credibilidad y fuerza. Perdemos nuestra voz y nuestra visibilidad. Y de repente, como dice el dicho, “Ojos que no ven, corazón que no siente.”

Para mí, estos dos ejemplos son razones por la cual compañías de teatro se atreven a darle los papeles principales destinados a latinos a anglo-sajones y también a cambiar los nombres de personajes con estereotipos. Ellos saben que estamos presentes pero la verdad no estamos en su subconsciente. Así que para ellos es mucho más fácil tomar esas decisiones como las mencionadas sin pensar en los daños que ocasionan.

Este fenómeno le paso a la comunidad Asiática en los años 90s cuando se presentó la obra Miss Saigón y el papel de “El Ingeniero” se lo dieron a Jonathan Pryce, un actor inglés en lugar de a un actor asiático. Cuando esto ocurrió, el dramaturgo David Henry Hwang tomó manos en el asunto por medio de cartas, protestas y huelgas. Al final, las acciones del señor Hwang no cambiaron la decisión del equipo de producción y Jonathan Pryce terminó recibiendo el Tony por el mejor actor de comedia.

Aun así, con el tiempo los esfuerzos del dramaturgo dieron fruto porque gracias a ellos, la comunidad artística Asiática  ha recibido el respeto que se merece, y han estado en la conciencia de toda la gente, al igual que en la mente de las compañías de teatro. 

Nadie se atreve a utilizar estereotipos asiáticos en el escenario, ni tampoco se atreven a darle el papel de un asiático a un anglo-sajón.  Y si alguien lo hace la comunidad pone presión y todo se soluciona mucho antes de que comiencen los ensayos. Lo sé, lo he visto.

La comunidad Asiática, como la comunidad Afroamericana tienen voz y representación en Broadway gracias a los esfuerzos de sus artistas. Sin embargo, nosotros como latinos no hemos podido romper el escudo invisible que mantiene “a los otros” por llegar a Broadway. De vez en cuando hemos infiltrado los escenarios de Broadway y lo hemos hecho sin controversia, pero realmente no hemos dejado gran huella.

Esta es una razón más por la cual las compañías de teatro creen que pueden hacer como les da su regalada gana con nuestra comunidad y nuestra cultura. Después de todo, si no estamos presentes nadie nos extraña, y a nadie le va a importar. ¿O sí?